I Encuentro de Profesionales de Bibliotecas de Castilla y León: Un hito para nuestra profesión

Si hace unos pocos años a Estrella Resa, a Fernando Izquierdo y a mi nos hubieran dicho que nuestros cafés de amigos y compañeros de profesión bibliotecaria serían el germen que se convertiría en una asociación profesional a nivel provincial que, pasado un tiempo, organizaría el que sería el primer encuentro a nivel regional de bibliotecarios, que reuniría a más de 120 profesionales de nuestra comunidad… y que éste sería todo un éxito, desde luego creo que tanto yo como mis otros dos compañeros no lo hubiéramos creído.

Pero sí, así ha sido. Y no podemos sentirnos más orgullosos. Primero porque cuando empezamos lo hicimos con unos valores que se han mantenido con el paso del tiempo y de las personas. Yo decidí dejar mis responsabilidades en la asociación hace ya unos años, y las personas que han continuado tanto en la junta directiva como en los grupos de trabajo lo han hecho conservando el espíritu con el que empezamos todo esto. Y el segundo motivo por el que sentirnos orgullosos es porque eso haya cristalizado en este hito histórico para nuestra profesión en Castilla y León, un logro conseguido con mucho compromiso, esfuerzo e ilusión por parte de las personas que ahora mismo dirigen la APBB y que, como pudimos comprobar, consiguieron llevar a cabo este evento con una profesionalidad y un saber hacer dignos de todos los elogios que, por supuesto, se han llevado por parte de todos los que allí estuvimos.

Todo lo que un sólo bibliotecario puede hacer por su comunidad

La mañana del 5 de octubre viajamos prontito hacia Valladolid, al Centro Cívico en el que iba a tener lugar el encuentro profesional. Recogida la acreditación y ya con todo el material que nos entregaron para seguir el acto, así como el de las diferentes empresas y entidades patrocinadoras, empezamos con el programa, que se abrió con la presentación de nuestro presidente, Fernando Izquierdo, que nos dio la bienvenida a un encuentro que, sin duda, recordaremos toda la vida.

A continuación escuchamos la exposición de Juan Sobrino, bibliotecario-agitador cultural de la Biblioteca Municipal de Soto del Real. Juan es un fuera de serie, un excepcional bibliotecario que, desde su pequeño pueblo madrileño, ha logrado catalizar durante años un buen puñado de proyectos interesantes y de referencia en nuestro ámbito. Personalmente nos seguíamos en la red social X, y le conozco por sus actividades de extensión bibliotecaria en la prisión de la localidad, la actividad ‘Leyendo con mi mejor amigo’ que introdujo perros en las bibliotecas, dirigida a niños con dislexia y personas mayores, entre otros colectivos; así como por su proyecto ‘Cuentos por teléfono‘ durante la pandemia. Estos y otros muchos ejemplos de su trabajo al frente de la biblioteca fueron los que nos expuso durante su intervención titulada: ‘La biblioteca en los márgenes: Proyectos de animación lectora con colectivos vulnerables’. Me gustó también que Juan, además de presentarnos casos de éxito, también dio cuenta de otros que no lo tuvieron. No en vano ya encabezó su presentación con una cita de F. Scott Fitzgerald: «Hablo con la autoridad que me confieren mis fracasos». Y no puedo estar más de acuerdo, comparto esa filosofía. A veces no se da con la tecla a la primera, y sirve como experimento para hacerlo mejor la siguiente vez… En la vida a veces se gana y otras se aprende, y de todos los proyectos, también de los que no salen bien, se pueden extraer aprendizajes valiosísimos. Por eso está bien mostrarlos.

Desde luego la elección de Juan Sobrino por parte de la APBB fue casi perfecta. Sirvió para ponernos las pilas desde el principio, porque es un ejemplo idóneo de todo lo que puede hacer un bibliotecario por su comunidad con creatividad, inteligencia, esfuerzo y amor por su trabajo.

«Todos los proyectos que llevamos a cabo se hacen desde el convencimiento de que los servicios bibliotecarios sirven para mejorar la calidad de vida de las personas.» Juan Sobrino

Si como profesional escucharlo no te remueve por dentro y no te sientes interpelado a impulsar nuevas iniciativas desde tu biblioteca, es que tienes un concepto equivocado de tu profesión o, directamente, te has confundido de trabajo. Por cierto, quiero aclarar, y como crítica constructiva, que hice el matiz de ‘casi’ perfecta porque, desde mi punto de vista tenemos en la comunidad numerosos ejemplos, quizás no tan reconocidos, de profesionales que hacen una labor increíble con proyectos maravillosos en sus pueblos y ciudades, y seguro que podría haber sido uno de ellos el que inaugurara el I Encuentro de Profesionales de Bibliotecas de Castilla y León (#EPBibliotecasCyL2024), precisamente para darles el reconocimiento y la visibilidad que merecen. Dicho esto, me encantó tener la oportunidad de conocer y hablar personalmente con Juan Sobrino, y me alegro de que estuviera y poder aprender un poco más de él en nuestro encuentro.

¿Estamos preparados para ser imprescindibles?

Desde luego que si preguntamos a los habitantes de Soto del Real si Juan es imprescindible, todos tenemos claro que la respuesta afirmativa sería unánime. Y sí, hay muchos profesionales como él sin los cuales las bibliotecas languidecerían, no tendrían trascendencia en su entorno. Y eso es así en muchas bibliotecas, de todo tipo.

La cuestión que se puso sobre la mesa de debate que precedió a la intervención de Juan Sobrino fue muy oportuna. Después de ver claros ejemplos del impacto y la repercusión de una acción bibliotecaria eficiente, era el momento preciso para reflexionar sobre nuestro papel en la sociedad actual, y en el tiempo que está por venir. Para ello la organización sentó a exponer y confrontar a compañeros de diversas BPE y bibliotecas municipales de nuestra comunidad, entre los cuales tuvimos a Lola Alcaraz como representante de nuestras bibliotecas, que por cierto lo hizo maravillosamente bien, con ese entusiasmo tan contagioso que la caracteriza.

No puedo hablar por todas, pero me atrevería a decir que la gran mayoría de las personas que asistimos a este tipo de eventos estamos tremendamente comprometidos con nuestra profesión. La amamos, la disfrutamos, somos conscientes de la incidencia de nuestro rol social, y nos esforzamos cada día por sacar adelante proyectos, cada uno con nuestros recursos y con nuestras competencias y capacidades para, humildemente, tratar de mejorar un poquito la vida de la gente. Es difícil que, desde esa perspectiva, puedas cuestionarte que seas prescindible, ¿verdad?

Pero, en mi opinión, los profesionales podemos ser la mayor fortaleza de las bibliotecas… pero también la mayor debilidad. Todos somos conscientes, porque conocemos casos, de que existen compañeros que, por diversas razones (personales, formativas, etc.), no son imprescindibles, ni lo pretenden. A veces es porque han entrado a trabajar en una biblioteca casi de casualidad, porque no es lo suyo, o sienten como si estuvieran de paso. No tienen motivación, han perdido la ilusión o, directamente, nunca la han tenido. Van a trabajar, se les hace duro el día a día porque no les gusta, fichan y se van. Otro día más en la oficina. Y, a veces, tienen el ejemplo cercano de un compañero/a que se toma en serio la profesión, y tampoco les sirve como incentivo.

No pasa nada, personalmente no creo que haya que perder el tiempo en lamentarnos de que sea así.

Hay que pelear por optimizar la profesión, centrar los esfuerzos en eso. Tenemos mucha labor por delante en mejorar el conocimiento de la acción bibliotecaria. En eso deberíamos centrarnos, y este evento ya es en sí una forma de hacerlo, de sacar músculo, fortalecernos aún más, y crecer profesionalmente.

Al final de la mesa de debate desde el público se abrió el melón del convenio de la Junta en las BPE, por el cual ha entrado mucho personal sin formación ni experiencia bibliotecaria, lo cual es un desastre a varios niveles. Se llegó a varias conclusiones: la primera, que si de cara a la administración tuviéramos más peso como colectivo profesional, podríamos haber estado más fuertes y quizás se hubiera podido evitar. La segunda es que es difícil de revertir ahora esa situación, y que quizás la convocatoria de plazas que está en marcha venga a paliar este singular agravio.

Por lo demás: que en buena medida depende de nosotros seguir siendo imprescindibles. Como siempre digo, en el plano individual, hace falta pasión por la lectura y por las personas, tener claros los objetivos cada día, estar atento a lo que hace falta, tratar de aprender y mejorar como persona y como profesional, huir de las excusas, colaborar en todo lo posible con tu equipo y con tu entorno, y aprovechar los recursos de que dispongas. Que sí, que hay cosas de las que podríamos quejarnos, todos podríamos hacer una lista… y no es baladí reivindicar y pelear lo que se pueda (¡desde la asociación también!). Pero vivir instalado en la queja y poner el foco en eso es situar tu poder en otros. Y todos tenemos margen de mejora y capacidad para cambiar la realidad. A la de tantos y tantas compañeras me remito.

Y como colectivo, si hacemos bien nuestro trabajo, la ciudadanía nos seguirá estimando como lo hace desde hace años, como uno de los servicios públicos mejor valorados. Si esto es así, será más difícil que lleguen los recortes desde la administración pública y los distintos gobiernos, que suelen estar tentados a hacerlos en épocas de vacas flacas. Siempre se lo pensarán dos veces, porque es más difícil de justificar ante la opinión pública.

¿Qué nos aporta el asociacionismo?

En la última mesa redonda de la mañana se sentaron varios presidentes de asociaciones profesionales para exponer la importancia del asociacionismo. Creo que todos sabemos hoy día ya la importancia de formar y pertenecer a colectivos profesionales, desde el punto de vista personal, por todo lo que te aporta en cuanto a experiencias y aprendizajes, y a compartir muchas más cosas con los compañeros; como desde el colectivo, dado que siendo una organización profesional somos más tenidos en cuenta en la defensa de nuestros intereses, aumenta nuestra presencia a nivel social, y podemos ampliar los horizontes y realizar proyectos que, de otro modo, sería imposible.

Tal vez yo lo veo clarísimo porque mi experiencia no ha podido ser más positiva. Es verdad que involucrarse a fondo en un proyecto asociativo requiere de una inversión de tiempo y de esfuerzo a la que no todo el mundo está dispuesto… pero la realidad es que requiere de personas que sí que lo estén. Yo estuve en ese ciclo de inicio de mi asociación, en el que hubo que hacerlo todo desde cero, y fue muy bonito y muy enriquecedor para mi en todos los aspectos. Pero cuando sientes que acaba esa etapa y quieres pasar tu testigo, tiene que haber alguien que lo pueda coger. En el caso de la APBB de momento está siendo así, y el proyecto va creciendo despacio pero con determinación. O, como bien lo expresaba en un símil natural nuestro presidente Fernando Izquierdo durante su exposición, «el arbolito va creciendo despacio, pero bonito y robusto», gracias en gran medida a que tenemos buenas personas/profesionales en la junta directiva y en los grupos de trabajo, y se van dando los relevos oportunos a personas que los toman con ilusión y sobradas capacidades.

Durante la mesa redonda se aportaron también las experiencias de la ACLEBIM (Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles), con Roberto Soto a la cabeza, que lleva muchos años en esto y nos pudo contar de primera mano, y en líneas generales, el antes y el después de la existencia de su asociación. También Francesc Xavier González Cuadra, presidente de Fesabid, que engloba a todas las asociaciones profesionales, y que ha sido uno de los patrocinadores del encuentro, nos dio a conocer las ventajas de tener una federación fuerte, y las dificultades a las que se enfrentan en las reuniones de alto nivel.

Por último no quiero dejar pasar la oportunidad en este apartado de dar mi opinión respecto a la propuesta que se lanzó, por parte de varias personas durante el encuentro, de aprovechar el momento y hacer de este un acto fundacional de una presumible asociación profesional regional de Castilla y León.

Es obvio que la situación es la típica propensa para que algún compañero animoso se lanzara a hacer la propuesta… pero no creo que fuese el momento oportuno. Primero porque en un momento de exaltación a veces se toman decisiones precipitadas y comprometedoras. Y eso, el compromiso, es lo que -odio ser reiterativo- más hace falta a la hora de crear y mantener una asociación. Hace falta un conjunto de personas que dediquen mucho tiempo y trabajo, tomen las decisiones de forma consensuada, etc. Es evidente que eso puede hacerse a nivel de Castilla y León, sí, pero de forma organizada. Algunos profesionales durante el encuentro llegaron a insinuar que la APBB ya había hecho suficiente, y que, una vez creada la asociación regional, no tenía sentido continuar en ella y, en ese caso, podría disolverse. Me pareció un poco una falta de respeto a todos los que formamos parte de ella porque, el destino de la asociación es, sin lugar a dudas, decisión exclusivamente de todos sus socios, que valoraremos, en el caso de que llegara el momento de hacerlo, si su acción, sus objetivos y su razón de ser dejan de tener vigencia por la existencia de otra asociación, cosa que yo, a priori, pongo muy en duda de que pudiera ser así.

Hecho este mini-alegato, diré que esta fue la única nota un poco amarga del día, y que achaco al ímpetu de algunos por seguir creciendo como colectivo profesional. Por lo demás, fue una satisfacción enorme, y creo que ahora sí hablo en nombre de todos, conocer a otros compañeros de toda la región, charlar, tomar algo con ellos, y reencontrarme con otros que hacía tiempo que no veía, y ponernos al día. En fin, esas cosas que al final le dan todo el sentido a esto: compartir.

No pude quedarme después de comer, y por eso no puedo dejar constancia en este artículo de la mesa de bibliotecas universitarias, que fue la última del día. Fijo que en una segunda edición de este Encuentro de Profesionales de Bibliotecas de Castilla y León, que estoy seguro de que la habrá, tendré oportunidad de aprender de ellos también.

¡Nos vemos en la próxima!